Una nueva etapa para la AIM
- hace 1 día
- 2 min de lectura
La Alianza InterMonasterios se expande
En 2025, la AIM renovó sus estatutos eclesiásticos ampliando sus colaboraciones y poniendo de relieve la realidad de una estructura común a las tres grandes órdenes que siguen la regla de San Benito. En consonancia con estos cambios, la AIM inicia un giro significativo en su desarrollo, adoptando nuevos estatutos civiles, un nuevo nombre y una nueva identidad visual, con el fin de promover su identidad, destacar su dimensión internacional y unificar y simplificar la comunicación.
Un nombre, un idioma, un mensaje
Las siglas AIM han tenido varios significados a lo largo de su historia. La última denominación, «Alliance Inter Monastères», se había convertido en un obstáculo para la comunicación internacional, lo que resultaba poco propicio para el desarrollo actual de la asociación. En lugar de vernos obligados a traducir, no sin dificultad, el acrónimo, las presentaciones y los encabezados a cada idioma, ahora contamos con un único nombre, un único logotipo, una única identidad —para todos los idiomas y todos los países.
El nombre latino Associatio Internationalis Monastica responde a estos retos con claridad. El latín, lengua universal de la Iglesia, es inmediatamente reconocido en todo el mundo católico. Pone de relieve la dignidad institucional de la AIM en armonía con su papel de coordinación entre las grandes familias monásticas. Las siglas AIM permanecen inalteradas como una firma fuerte e identificable a nivel internacional: una fraternidad monástica unida, al servicio de la misión de la Iglesia en el mundo.
Un desarrollo arraigado en una tradición
Tras muchos años utilizando un logotipo que ya mostraba los límites de su época, la AIM decidió emprender una renovación completa de su identidad visual. El objetivo es claro: modernizar la imagen de la asociación y reforzar al mismo tiempo la coherencia de sus soportes de comunicación en todos los idiomas, al servicio de las tres órdenes que agrupa.
Lejos de ser una ruptura, este cambio se inscribe en una tendencia más amplia de retorno a lo clásico presente en muchos ámbitos culturales e institucionales. La AIM responde a ello con una identidad visual a la vez tranquilizadora, universal y portadora de su mensaje espiritual: aunar ora y labora de un solo vistazo.

Un logotipo cargado de historia
En el centro de esta nueva identidad se encuentra la Medalla de San Benito, reinterpretada en forma de un sello institucional que encaja a la perfección con una organización de coordinación internacional y transmite de inmediato la legitimidad y la trayectoria de la AIM.
Una paleta de colores portadora de mensajes

La nueva identidad visual se articula en torno a tres colores cuidadosamente seleccionados: El verde, color litúrgico, símbolo de generosidad, esperanza y vida; el dorado, presente en toda la iconografía, que distingue a la AIM del universo de las ONG generalistas; el pergamino evoca la naturalidad y la sencillez, y transmite benevolencia. La tipografía Cinzel, clásica y legible, completa este conjunto.
Una identidad al servicio de la proyección de la AIM

Esta evolución responde a un reto estratégico: dar a conocer la AIM mucho más allá de los círculos habituales, sensibilizar a los laicos y a los colaboradores, y atraer y fidelizar a donantes a nivel internacional.
La nueva comunicación se irá implementando progresivamente en todos los soportes de la asociación.




Comentarios