Hermana Christine Conrath, osb
Secretaría de la AIM

“Un espejo de la vida monástica”

Herramienta de discernimiento. El ejemplo de la formación

 

SChristine2018Al trabajar en la AIM, tengo la posibilidad de encontrarme con hermanos y hermanas que visitan regularmente las comunidades en todo el mundo. Tengo la oportunidad de viajar. Estas circunstancias me permiten una visión relativamente amplia de la realidad monástica. Las situaciones en los monasterios son diversas, pero con un mismo objetivo: correr por el camino de los mandamientos de Dios poniendo en práctica el Evangelio según la Regla de san Benito. El objetivo: llegar todos juntos, omnes pariter, a la casa donde Dios nos espera y aguarda por nosotros.

La propuesta benedictina permanece intacta y creemos que es vital para nuestro mundo en busca de comunión. Es urgente confrontarnos con la realidad y efectuar un trabajo de reflexión y de conversión, tanto personal como comunitario. En lugar de redactar una Summa sobre la vida monástica (soñada, esperada o vivida año tras año), el Equipo Internacional de la AIM fijó un modesto objetivo y elaboró un conjunto de herramientas elementales: siete entradas en un mini manual de 32 páginas. Cada tema posee la misma estructura: una presentación general en la que toda comunidad benedictina debería más o menos reconocerse, y algunas preguntas para iniciar un debate comunitario. El “Espejo” es una herramienta, no un texto para dejar abandonado en el estante.

El primer tema es la comunidad, fundamento de la vida monástica benedictina; luego viene el liderazgo, porque sin una cabeza una comunidad no puede avanzar. A ello siguen los temas comunes: formación, vocación, trabajo, estabilidad económica y financiera, lugar en la Iglesia local y en la sociedad. No hay nada original. Cada mini capítulo va seguido de tres preguntas. ¿Por qué? Todos estamos de acuerdo en los valores de la vida monástica. Las dificultades comienzan cuando se entra en la realidad concreta.

lecturemoinePor ejemplo, leamos juntos el capítulo tres sobre la formación, tema que está empujado desde Cor orans (el texto normativo de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada relativo a las monjas), que se considera el primer documento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada para tratar adecuadamente el tema de la formación. Establezcamos los ingredientes: buena dirección y formadores bien preparados Ya es muy difícil unir los dos en una comunidad, y eso no es suficiente. La comunidad en su conjunto es la primera formadora. ¿Cómo? Por su modo de vida, la corrección de su comportamiento, su compromiso y su oración. Hablemos en primera persona: desde mi entrada en la vida monástica y hasta la muerte (usque ad mortem, RB Pro 50 l) soy responsable de mi propia formación por mi manera de entregarme a la oración, la lectura, el estudio, el trabajo y la vida comunitaria.

Afirmamos enérgicamente que ninguna comunidad sobrevivirá sin un programa serio de formación, apoyado por los esfuerzos sinceros de cada miembro para vivir fielmente la vida cenobítica. El monasterio es una escuela del servicio del Señor (RB Pról.) y un centro de evangelización. Todo el mundo debe participar en él y mantener este compromiso por la estabilidad. Para el futuro del monacato, el diletantismo está prohibido. Por el contrario, el activismo en el trabajo, es un típico fracaso contemporáneo. Nuestros ancianos trabajaban en el campo, y la campana que los llamaba para las Vísperas les aliviaba las manos y la espalda. Hoy en día se puede permanecer sentado sin esfuerzo delante de una pantalla, hasta el punto de que es un esfuerzo dejarla para el Oficio Divino.

Vemos el discernimiento como algo necesario en cada etapa de la formación, que va unido a una auténtica relación entre los candidatos y su formador, y también con los miembros de la comunidad. No se nace cristiano, se llega a ser cristiano; la vida monástica no es más que una forma entre otras de vivir como cristiano. Subrayamos la importancia del discernimiento de los candidatos. Conocer los antecedentes de un recién llegado y evaluar su idoneidad para la vida comunitaria. En Occidente, las familias numerosas se han vuelto escasas y el hijo único no siempre está preparado para la vida en común que, nos atrevemos a decir, a veces es áspera para su pequeño ego. Hoy unas palabras sobre la afectividad son esenciales e ineludibles En el pasado reciente la Iglesia no ha estado suficientemente vigilante.

“Debemos sobresalir en la práctica del Evangelio”.

La expresión es audaz, no la lamentamos. Poner solamente a Cristo en el centro de mi vida me obliga a vivir diariamente el Evangelio en el trabajo humilde de cada día. Este arte de la vida monástica se aprende creando vínculos en comunidad y la responsabilidad incumbe a cada uno. En cuanto a los estudios, durante demasiado tiempo se han mantenido a las hermanas alejadas de los estudios teológicos y filosóficos serios, a menudo reservados a los futuros clérigos. Con la prolongación de la vida, es un deber armar las inteligencias para que puedan perseverar en la oración y en la lectio cuando el Señor parece estar “ausente”. Es importante aprender a utilizar la biblioteca del monasterio. Una búsqueda en Google nunca podrá reemplazar un buen libro. Ante las necesidades urgentes, no vacilamos en invertir en formación de habilidades profanas técnicas, por ejemplo, en contabilidad y gestión. Ayudemos también a los candidatos a desarrollar sus talentos artísticos, musicales, etc. No está permitido escatimar en formación.

LamanabiLuego de estos temas generales el texto esboza valores irreemplazables:

Todo esto sólo tiene sentido si los miembros en formación son permeables a la ética del silencio en la vida monástica; la oración contemplativa sólo puede florecer en un clima de silencio. Los candidatos procedentes de un mundo muy ruidoso y lleno de aparatos tendrán que descubrir el valor y la belleza del silencio, de la soledad con Dios y la consagración de cada día a tiempos esenciales a la oración y a la lectio.

Silencio se repite tres veces en tres líneas, reflejo de la pregunta de los miembros redactores ante el ruido que invade nuestros claustros. Los lugares regulares donde nos cruzamos sonriendo son un bálsamo para el corazón de quienes lo viven. Nos atrevemos a salvaguardar nuestro tesoro de intimidad con el Señor.

Siguiendo estas afirmaciones proponemos algunos caminos para abrir un debate. En la primera parte explicativa, es una proposición a los monasterios de todo el mundo y por lo tanto conviene ajustarla a las condiciones locales.

Las preguntas se refieren al aquí y ahora. En este tercer capítulo llamamos la atención sobre cinco puntos;

1) La formación se entrega idealmente a toda la comunidad, ya que los candidatos entran en la vida monástica por osmosis. ¿Es esto realmente así en mi comunidad? ¿Cómo puedo involucrarme más plenamente? ¿Soy fiel a la lectio, a la oración, a los compromisos suscritos el día de mi profesión? A cada uno le corresponde preguntárselo directamente.

2). La formación siempre puede mejorarse; veamos cómo. Grupos bíblicos en comunidad, lectio compartida, compartir relatos de libros leídos, son pequeñas formas de compartir los vínculos que nos mantienen unidos en comunidad en el servicio de un mismo Señor.

3) ¿Se destinan adecuados medios financieros para la formación? En este ámbito, la moderación es nefasta. La AIM está dispuesta a apoyar proyectos de formación.

4) Hay que abordar bien el tema de la selección. Vivir es elegir, no todo el mundo está hecho para vivir en el monasterio. En esto apelamos a la atención y al discernimiento de todos. Es preferible discernir cuanto antes si se debe despedir a un candidato. Una comunidad frágil y poco numerosa necesitará valor y audacia para no retener a un candidato inadecuado. Las debilidades psicológicas no se arreglarán en el mundo cerrado del monasterio, al contrario; la experiencia nos lo enseña. Esto se aplica tanto a hombres como a mujeres.

5) ¿Cómo podemos mostrar mejor a Cristo vivo en medio de nosotros? Quisiéramos responder a esta última pregunta. Pongámonos a trabajar, preguntémonos en comunidad y dejemos que las sugerencias salgan a la luz para el bien y la alegría de todos; ¡esto podrá generar un ambiente de gozo y alegría!

Gracias a todos por su tiempo.