P. Franco Lever y P. Fabio Pasqualetti SDB,
Profesores de la Facultad de Ciencias
de las Comunicaciones Sociales
de la Pontificia Universidad Salesiana (Roma)

Medios, internet, comunicación
y el silencio trapense

 


Respondiendo a una invitación del Capítulo General OCSO, los autores de esta conferencia señalan el estado de la cuestión concerniente a las relaciones entre internet y la vida monástica. En una primera parte que no reproducimos aquí, presentaban el desarrollo de internet en general. En las páginas que siguen, muestran los vínculos más específicos que existen entre este medio de comunicación, la Iglesia y más particularmente las comunidades monásticas.

 

 

LeverPasqualettiEl tema del que trata esta intervención es un verdadero desafío; las cuestiones que se nos han planteado tratan temas en parte inexplorados. No nos presentamos como si tuviéramos la solución de todos los problemas; intentaremos colaborar con el trabajo de los monjes y de las monjas para identificar algunas directrices para el uso de la red de internet.

¿Cómo estar presentes?

Nos gustaría subrayar qué “oportunidades” ofrece internet y lo que necesitamos conocer para hacer de ella un buen uso. El profesor Knut Lundby declara que la presencia de la Iglesia en la red de internet no constituye un acontecimiento extraordinario. Dice que “la comunicación a través de internet forma parte en estos momentos de la vida cotidiana”[1], e indica tres características que son las más significativas para la Iglesia porque están vinculadas al estilo utilizado por Jesús en su misión: “La misión sobre las huellas de Jesús significa hoy el diálogo, el compartir, la presencia.”[2]

La conectividad como diálogo: la posibilidad de contactos estables, de lazos entre las personas (“aunque hay importantes partes del mundo que todavía no están conectadas”);

Cultura compartida: compartir y colaborar (“Es fácil, y os animamos a compartir vuestras ideas en la red”[3]);

La inmediatez como presencia: el contacto puede ser directo, estar en continuidad con los realizados en la vida “real” (“Se puede interactuar con los otros como si estuvieras el uno al lado del otro.”)

Estas tres características –el diálogo, compartir y presencia– se encuentran también en las instrucciones propuestas por la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos en su documento de 2014: “Líneas directrices para los medios sociales”[4], con la mención de una recomendación muy importante para una presencia efectiva en la red: responsabilidad.

Las diferentes formas de presencia en la red ofrecen a la Iglesia visibilidad (“Ofrecen excelentes foros para la visibilidad de la Iglesia y la evangelización”), medios eficaces para construir y sostener la comunidad (“Herramientas poderosas para reforzar la comunidad”: “conectando a personas que tienen intereses similares y compartiendo informaciones sobre los acontecimientos reales, proporcionando medios para que las personas puedan comprometerse en un diálogo, etc.”).

Con el fin de garantizar la eficacia de su presencia, la Iglesia debe posicionarse sin embargo como punto de referencia fiable, que asume la responsabilidad de sus acciones: “La pertenencia a comunidades exige también el deber de dar cuenta del principio de responsabilidad”… “La explosión de la masa de informaciones disponibles para los usuarios de los medios sociales ha hecho que, a menudo, no utilicen más que informaciones a partir de sitios de confianza o recomendados por aquellos que tienen confianza.”

 

Formas de presencia

La Iglesia puede desempeñar diferentes medios para estar presente en internet: sitios web institucionales; sitios específicos: consulta de los documentos oficiales, música religiosa, liturgia, oración, consejo, información religiosa, etc.; los blogs, las redes sociales; las plataformas sociales como Youtube, Facebook, Twitter, Godtube y muchos otros.

Habiendo visitado los sitios web de un gran número de monasterios, parece que las comunidades han escogido el modelo institucional para presentar su vida y sus actividades. Fue imposible consultarlos todos, pero entre aquellos que hemos visto, hay muchos interesantes y algunos incluso excelentes.[5]

 

Impacto de las herramientas digitales en el aprendizaje

mediaSobre este tema hay un amplio debate en curso y no podemos proporcionar líneas de interpretación que podríamos considerar como convincentes y definitivas. Presentamos los puntos de vista de tres autores, los dos primeros son más bien negativos (tener en cuenta que responden a una creencia ampliamente extendida según la cual internet multiplicará la capacidad de conocimiento de los que utilizan la red), mientras que el tercero muestra el modo de navegar para extraer el mayor provecho de internet.

ManfredSpitzer[6]: “Los medios digitales permiten disminuir la utilización del cerebro y, en consecuencia, reducen los progresos. Entre los jóvenes, los medios digitales impiden igualmente el desarrollo del cerebro, la performance mental sigue siendo inferior a la media desde el principio. Esto afecta no solamente nuestra manera de pensar, sino también nuestra fuerza de voluntad, nuestros sentimientos y sobre todo nuestro comportamiento en sociedad”[7].

La preocupación de Spitzer afecta principalmente a los niños en edad pre-escolar, porque –dice– en esta etapa de la vida, el aprendizaje directo, sin la mediación de las pantallas, es mucho más efectivo para el crecimiento del cerebro y la comprensión del mundo que los rodea.

Nicholas Carren, en su libro The shallows: what the Internet is doing to our Brains? (“Los bajos fondos: ¿qué es lo que hace internet en nuestros cerebros?”), presenta internet como un problema en sí, porque nos confronta no con un texto sino con un hipertexto. Durante mucho tiempo, hemos pensado que el conjunto de este fenómeno multimedia iba a enriquecer nuestros conocimientos y a desarrollar una aproximación ampliada para los estudios. Las investigaciones efectuadas desmienten esta hipótesis, mostrando que una sobrecarga de aprendizaje en los multimedios, fatiga las facultades cognoscitivas por el hecho de que el cerebro está constantemente solicitado por cambios de actividades rápidas, impidiendo así la concentración y debilitando la comprensión.[8]

Howard Rheingold[9] en su libro Mind Amplifier: Can our digital tools make us smarter? (“Amplificador de la mente: ¿nuestras herramientas digitales pueden hacernos más inteligentes?”), difiere sustancialmente con los autores precedentes, ya que está convencido de que todo depende de un uso responsable de la red; hace en su obra un análisis global del concepto de “responsabilidad”. Ésta es una proposición substancial que pone el acento en el compromiso educativo: la educación en la responsabilidad no es una tarea fácil, sobre, todo cuando el clima cultural general promueve otros valores que son más bien hedonistas e individualistas[10].

 

Ser hoy comunicadores conscientes

Al proclamar la Palabra, no podemos escapar a la complejidad y a la ambigüedad del acto de comunicación[11]. Se trata de un acto complejo, puesto que la realidad, la vida y la experiencia de cada uno de nosotros se traducen siempre en su capacidad de interpretar, hacer síntesis y en representarla simbólicamente por las palabras. Y éste es un acto potencialmente ambiguo, porque en el intercambio comunicacional hay siempre otro actor que descifra a su manera lo que ha recibido, porque él o ella no pueden hacerlo más que a partir de su propia experiencia y de sus preconcepciones.

En el caso de la comunicación por parte de una orden o de una congregación, habría que tener en cuenta que nunca es el acto de un individuo ni un acto aislado; es un acto de comunidad. Nuestra comunicación es comprendida y verificada por compañeros potenciales, sobre la base del testimonio de la comunidad, de la cualidad de la oración, del compromiso de acoger a los más pobres y a los más débiles, de su nivel de vida, de la arquitectura de su casa (sensibilidad por la ecología, atención al consumo de energía, elecciones tecnológicas). Todo habla de nosotros y no solamente nuestras palabras.

No debemos olvidar que vivimos en una sociedad y una cultura que no es especialmente cristiana. En consecuencia, el mensaje del Evangelio irá siempre contra corriente. Examinando con cuidado el contexto actual de nuestra comunicación, comprendemos que todos los medios puestos a disposición por el desarrollo y la ciencia, han encontrado su uso más corriente en conformidad con las líneas de conductas decretadas por los poderes que son autoridad, sobre la base del modelo neoliberal. El comunismo ha abdicado a causa del fallo patente de su proyecto económico y humano. Después de esto, muchas y demasiadas personas afluyeron para unirse a la causa del otro lado, como si la propuesta capitalista pudiera realmente ofrecer la salvación a la humanidad. ¿A qué se parece nuestra comunicación, la comunicación cristiana, en este contexto? Aquí parece que vemos dos opciones:

- Están aquellos, de entre nosotros, que señalan el inmenso potencial que las nuevas tecnologías pueden ofrecer a la Iglesia para su comunicación y que los utilizan sin duda, de la mejor manera que pueden, con los herramientas disponibles, sin plantearse más preguntas.

- Por el contrario, algunos perciben la ambigüedad de la situación actual: las tecnologías de la comunicación hoy surgen de un funcionamiento asociado a un proyecto humano, en el que la comunidad cristiana ya no puede reconocerse. Por esta razón, consideran que habría que dar prioridad a una postura crítica, de manera que puedan promover otro modelo de existencia humana. En la vida real, debemos dar testimonio de que podemos experimentar formas auténticas de comunicación allí donde estamos, en la vida de cada día, con la convicción de que:

• Ninguna tecnología reemplaza el encuentro directo y personal;
• Si construyo una relación verdadera, la tecnología se muestra muy útil para la proposición cristiana;
• Pero si no construyo este género de relaciones, todo es simplemente una ilusión.

Desde esta óptica, debemos hacer una elección: nuestra inversión más importante debería concernir las formas de comunicación directa, que reconocen en el interlocutor a un amigo, un hermano. Toda otra inversión estaría entonces plenamente justificada, si sirve mejor para realizar este objetivo.

 

Elementos de discernimiento para establecer líneas de conducta

1) ¿De qué manera los nuevos medios influyen y dan forma a la persona en sus relaciones interpersonales?

1.a Comunicación directa versus comunicación a través de los medios

La comunicación interpersonal –cuando se hace directamente, en presencia los unos de los otros– es rica, compleja, pluri-sensorial, multimedia y está situada en un tiempo y un espacio determinado, compartidos por las dos personas que se comunican. Las personas implicadas tienen la posibilidad de verificar la consistencia de los propósitos a través de los gestos, la expresión del rostro y el contexto. El poder de control es a priori el mismo para las dos partes presentes. Toda acción de uno u otro es susceptible de un control recíproco.
La comunicación mediatizada: puede ser sincrónica (al teléfono) o no sincrónica (carta, email). Ya que hay un medio, es más fácil de gestionar. Ni puede utilizar más que la voz (teléfono), la mensajería (sms), la escritura rápida (email), la imagen y el sonido (vídeo- conferencia), etc. El remitente ejerce un control sobre el lenguaje utilizado. Como no se trata de una comunicación cara a cara, no tiene la complejidad de una comunicación interpersonal.

Por ejemplo: si “debo” decir una mentira, el soporte más apropiado es un mensaje de texto o un email o una nota escrita a máquina; el teléfono es menos recomendado y la comunicación directa es todavía más complicada, excepto para las personas que dominan el arte de fingir, ¡pero no por mucho tiempo!

Observación desde el punto de vista psicológico: desde el momento en que se ha percibido la diferencia entre los dos tipos de comunicaciones, es comprensible que algunas personas desarrollen una tendencia a preferir una comunicación mediatizada más que una comunicación interpersonal.

1.b La atracción por los medios digitales e internet

Hay tecnologías que nos dan la capacidad de realizar diversas acciones, sea cual sea el lugar en que nos encontremos y el tiempo real en el que operemos.

Gracias a la digitalización de los lenguajes de comunicación y la disponibilidad de aparatos que están en condiciones de descodificarlos, somos capaces de realizar una vasta serie de tareas complejas. Podemos escribir, leer, escuchar música, mirar películas o la televisión, leer libros, recorrer periódicos, visitar un museo o una iglesia, seguir una celebración, rezar solos nuestro breviario o participar en una oración en grupo, recorrer un blog, abrir un perfil sobre una red social, acceder a archivos o bancos de datos, hacer compras, buscar un empleo o trabajar, realizar comercio en línea, efectuar operaciones bancarias, tomar fotos, realizar pequeñas películas, tener vigilancia de nuestra casa desde nuestro puesto de trabajo y muchas otras cosas.

En realidad podemos hacer cosas que aparentemente exigían desplazarse o estar presentes físicamente, mientras que hoy, podemos hacerlo simplemente encendiendo nuestro Smartphone. Esto nos procura un sentimiento de poder.

1.c Los medios pueden generar dependencias

Una de las formas más comunes de dependencia se llama el “síndrome F5” o incluso “bulimia de novedad.” La tecla de F5 se utiliza para pedirle al ordenador que actualice las páginas que están consultando; hablamos del “síndrome F5” para designar el estado anímico de aquellos que viven siempre en la angustia de “no estar al día”, o de no ser capaces de recibir las últimas novedades.

Otras formas son: el miedo a estar desconectado, la inseguridad que se siente al ir a un lugar cualquiera sin el aparato que me permitirá permanecer conectado; la incapacidad de desarrollar un juicio crítico, por el exceso de raudal de información, una especie de estupor ligado a la hiperinformación; una dependencia excesiva del juicio de los otros (en las redes sociales tenemos casos extremos de suicidios de adolescentes).

1.d Los medios pueden favorecer la calidad

La naturaleza de internet permite igualmente:
- Compartir pensamientos, ideas, opiniones, documentos, experiencias;
- un trabajo de grupo o colectivo sobre un tema entre personas diferentes, que sería imposible reunir a no ser que viajasen;
- como el tiempo y el espacio están comprimidos, personas de todas partes del mundo pueden reunirse. Ya no hay centro ni periferias;
- el compromiso social, la solidaridad, la toma de conciencia
- y la colaboración artística.

 

Ecran2) Los medios y la comunicación en las comunidades religiosas

En una comunidad religiosa, la calidad de la comunicación interpersonal depende de la existencia o no de relaciones profundas, de la atención mutua, del respeto y de la amistad. Tiene que haber un lazo muy fuerte entre las personas, un lazo que proviene de compartir ideales, del hecho de vivir juntos, del trabajo común, de la oración común, que permite saber cómo decir las cosas.

- Si la comunicación interpersonal es de este género, la comunicación a través de los medios ayuda a mantener relaciones, a reforzarlas, a enriquecerlas. A pesar de la distancia en términos de tiempo o de espacio.

- Si la calidad de la comunicación interpersonal falla, la comunicación a través de los medios prolongará o acentuará la separación y la desconfianza entre las personas. Estarán conectadas, pero distantes y a menudo serán más agresivas o duras que en una relación directa. Un simple ejemplo: el hermano en la habitación vecina que me envía emails diciendo que quiere tomar prestado un libro mío, esto no tiene sentido: te levantas y llamas a la puerta.

 

3) ¿Cuáles son los efectos de los medios digitales en el espíritu humano?

Los efectos serán proporcionales a la riqueza del espíritu de la persona. Una persona de gran riqueza interior es capaz de hacer elecciones, de saber mantener una disciplina en el tiempo que consagra a estos medios digitales. Su riqueza y su felicidad en la vida constituyen un antídoto importante contra la adicción. Esto no significa que una persona de este tipo sea totalmente libre con respecto a la fascinación tecnológica, pero tendrá un mayor margen de autonomía.

Una persona espiritualmente más pobre o que padece frustración o descontento, tenderá a fascinarse con la tecnología digital e internet, quizá porque la red ofrece alternativas más atractivas y exóticas; la técnica es “capaz” de calmar y de llenar un vacío existencial. Sin embargo, estos “sustitutos” no resuelven el problema real y finalmente las personas sucumben a una forma de adicción a las tecnologías.

Cuando un religioso tiene tendencia a abusar de la comida, del alcohol, de los medios o de otras cosas como el trabajo, es que busca una compensación, es un signo de que algo en él reclama una atención, que debe ser acompañado de manera más atenta.

La riqueza interior es el resultado de un camino personal. En el caso de una vocación religiosa, la capacidad de anclarse en el carisma de la Orden a la que se pertenece es muy importante.

Este carisma debe ser renovado, teniendo en cuenta los signos de los tiempos y siendo capaces de leerlos. Esto significa una comprensión de la realidad de la sociedad en la que estamos inmersos y valores que esta cultura dominante define como prioritarios. Hoy la cultura dominante tiene sus propios valores: riqueza, poder, éxito, santidad, movilidad, diversión, reconocimiento social. Los medios han estado siempre al servicio de las fuerzas dominantes en el poder.
Los medios digitales ofrecen un espacio a la libertad y a la creatividad más que los medios tradicionales y así ofrecen un espacio para actuar, incluso contra las fuerzas que no comparten los valores dominantes. Pueden proporcionar espacios para un enriquecimiento espiritual, interior, para aquellos que tienen la “voluntad” y la “capacidad” de no ceder a las “sirenas” de las primeras propuestas que ofrece internet.

La red proporciona contenido para todas las perversiones y también para todas las virtudes.Por esta razón, la formación, la educación y el dominio de sí son es enciales.

 

Claviers4) ¿Cómo influyen los medios en los jóvenes?
Los más jóvenes, que han nacido y crecido en un entorno cultural dominado por los valores del poder y del dinero, tienen como modelos lo que les ofrece esa cultura, a menudo sin beneficiarse de la protección de los diversos actores educativos en crisis (familia, colegio, Iglesia).

En la cultura occidental, que busca siempre el provecho económico, todo envejece muy de prisa, apelando a una renovación permanente como una necesidad. Estamos sometidos a la urgencia de innovar, de cambiar, de acelerar, de dar un giro, etc. Esto conduce a los jóvenes a aspirar siempre al último modelo, a desarrollar una actitud de consumo de todas las cosas, una tendencia que se traslada fácilmente a la relación con las personas, las tradiciones, los valores, la memoria del pasado, lo que es “nuevo” se percibe como más preciado, mejor, simplemente porque es “nuevo.”

Los jóvenes no son mejores ni peores que los que los precedieron. Incluso si viven y respiran el aire de la cultura ambiente, no significa que sean insensibles a otros valores.

La complejidad de la sociedad, la falta de dimensión comunitaria, el quiebre de las relaciones familiares, la presión del culto a la imagen, la idea de que la felicidad consiste en poseer cosas, etc., causan decepción y amargura entre las jóvenes generaciones.

Los jóvenes utilizan los medios como un sistema mediatizado de supervivencia, como una suerte de escudo, desde el momento en que están en contacto con la realidad, pero a una distancia segura. Si es en efecto así como lo perciben, sin embargo, muchos son víctimas de una estafa. Sin embargo, corren el riesgo de creer que todo en la vida es accesible a través de un “clic”, o como una tecla en una pantalla, que todo parece fácil. Internet permite un contacto anónimo durante la adolescencia y ésta es una estrategia para dar un vistazo a la realidad circundante.

 

5) ¿Cómo formar en la vida monástica a personas que vienen del “mundo digital”?

Se podría plantear la pregunta de un modo diferente: ¿qué cosas interesantes tenemos que ofrecer en la vida monástica, que puedan despertar el deseo en un joven de abrazar esta vida?

En términos de marketing podríamos preguntar: ¿cuál es la posición decisiva que hace que una persona abandone un antiguo modo de vida por otro nuevo? En términos más evangélicos la pregunta sería: ¿dónde está la “perla preciosa” por la cual un joven daría todo lo que tiene a fin de encontrarla? Visto bajo este ángulo, la calidad de vida humana y religiosa de la comunidad juega un papel crucial.

Toda aventura implica un camino y el camino está lleno de sorpresas. Por eso, ascender al Everest no se improvisa. Para ser capaces de cambiar de modo de vida, tiene que haber medios, prácticas que ayuden a realizar la transición. El problema fundamental es la descolonización, el vaciado de la imaginación del joven que ha respirado, vivido según esta idea de que, sin un determinado número de cosas, no se puede ser feliz.

Un joven que ha crecido con la idea según la cual, sin sus aparatos (Smartphone, tablet u ordenador) y sin estar conectado a la red de internet, no se puede vivir, deberá comprometerse en un camino que le permita dar sentido a su vida aquí y ahora, para él y para las personas que le rodean, sin este uso continuo de las tecnologías digitales. Podrá darse cuenta de que es una criatura entre otras criaturas, en un mundo que es fascinante incluso para Dios. Podrá aprender a mirar con una mirada nueva, con una atención nueva y sentirse vivo y feliz, aunque no disponga más que de las cosas esenciales para la misión.

Los criterios de un uso sano de las tecnologías:
- ¿Qué hago?
- ¿Qué resultados deseo obtener?
- ¿Cuáles son las consecuencias del uso de estas tecnologías?
- ¿Pueden alcanzarse los mismos resultados sin el uso de estas tecnologías?

 

6) Internet y el silencio

En la red no hay silencio. Es un continuo fluir. Nunca hay interrupción, excepto cuando la señal desaparece por las fallas de un sistema.

La educación en el silencio[12] es hoy un verdadero desafío, precisamente porque no hay lugares de silencio en el nivel de la sociedad. Las ciudades, los barrios, las casas, son constantemente inundadas por la contaminación acústica. El silencio es algo extraño en la vida de los jóvenes, no saben lo que significa, no lo practican. A menudo, crean su propio espacio para aislarse de los otros, colocando en sus oídos sus audífonos o aumentando el volumen sonoro “a tope”; les gusta la música escuchada a un volumen ensordecedor para sumergirse en las vibraciones y olvidar, perderse en el ritmo. Para ellos el silencio es algo inédito.

Ello no significa, sin embargo, que sean incapaces de captar algo nuevo, de comprender su valor y querer experimentarlo.

 


[1] Knut Lundby, Dreams of Church in cyberspace, 31.
[2] Knut Lundby, Dreams of Church in cyberspace, 34.
[3] Knut Lundby, Dreams of Church in cyberspace, 33.
[4] www.usccb.org/about/communications/social-media-guidelines.cfm (25/08/2014).
[5] Quizá sea útil recordar algunos puntos clave para crear y gestionar una página web. Fuentes: http:// www.churchwebsitedesign.org.uk/churchwebsites.html; http://discawards.drupalgardens.com/content/2013-diocesan-achievement-award.
[6] Manfred Spitzer, diplomado en medicina y psiquiatría es uno de los investigadores en neurociencias alemanes más reconocidos. El libro citado aquí es: Manfred Spitzer, Demenza digitale. Come la nuova tecnologie ci rende stupidi, Milano, Corbaccio, 2013, e-book. (: Demencia digital. Cómo las nuevas tecnologías nos hacen estúpidos)
[7] Spitzer, Demenza digitale, posizione 4348.
[8] Cfr. N. Carren, Internet ci rende stupidi? Come la rete sta cambiando il nostro cervello, (Internet nos hace estúpidos? Cómo las redes están modificando nuestros cerebros), Milano, Raffaello Cortina, 2011, p. 158.
[9] Howard Rheingold, de los Estados Unidos, es un crítico literario y sociólogo, que estudia con pasión las tecnologías y las consecuencias a nivel social, cultural y político, inducidas por las redes y la tecnología digital. Como cuenta, fue atrapado por las redes en 1983; al vivir esta experiencia intentó comprender las consecuencias de este nuevo modelo de vivir juntos en sociedad, a nivel cultural y político, y forjó la expresión de comunidad virtual. Asumió diferentes funciones y compromisos, siempre en el ámbito del estudio y de la experimentación vinculada a las nuevas tecnologías. Su página de internet es rica en documentaciones variadas: http://rheingold.com/
[10] Esta problemática es afrontada en el artículo siguiente: Fabio Pasqualetti, La rete e le tecnologie digitali. Potenzialità e sfide per l’educazione (Las redes y la tecnología digital, potencialidad y desafíos), in Orientamenti Pedagogici, 61 (2014) 3, 557-583. El autor se queda con tres dimensiones importantes a tener en cuenta en el uso de los instrumentos digitales: el conocimiento de los instrumentos, el conocimiento del lenguaje, la riqueza cultural de la persona.
[11] Franco Lever - Fabio Pasqualetti - Valentín A. Presern, Dai loro frutti li riconoscerete (Mt 7,15-16). Comunicazione, Coerenza, Azione (trad.: Por sus frutos los conoceréis [Mt 7,15-16]. Comunicación, Coherencia, Acción), Roma, LAS 2011. (Texto en cuatro lenguas: italiano, inglés, francés, español; disponible también en forma de e-book.)
[12] Franco Lever, Cos’è il silenzio?, in F. Lever – M. Mantovani (Edd.), Tra silenzio e parola. Percorsi di comunicazione, LAS, Roma 2013, 19-52.