Redes y relaciones

Padre Martín Neyt, osb, Presidente AIM

mneytDurante el jubileo de AIM celebrado en la Abadía de Ligugé en noviembre de 2011, conferencias y la película “Tan lejos tan cerca” se refirieron a los servicios realizados por este órgano autorizado por las órdenes monásticas[1]. Las visitas periódicas a las comunidades aisladas en África, América Latina y Asia ocupan un lugar privilegiado; la AIM ha suscitado también numerosos contactos entre los monasterios y ha contribuido a la creación de redes regionales y nacionales. Estas redes que se podrían calificar de transversales conectan las comunidades de diferentes órdenes en un territorio determinado.

En esta última editorial que redacto, al término de 45 boletines publicados al ritmo de tres números por año, me alegro que se destaquen las redes multiformes que no dejan de desarrollarse en el seno de nuestras comunidades monásticas. El doble polo, autonomía y comunión, comulga de manera más concreta y realista a la luz de la historia y de la evolución de cada orden, de cada congregación. La historia de las Benedictinas conocida a través de la Communio Internationalis Benedictinarum (CIB) es reveladora de un nuevo dinamismo. Esta corriente pone de relieve el intercambio necesario más allá de los reflejos de autonomía y coincide con el llamado del Papa Francisco. El Santo Padre declaró que Cristo Resucitado golpea en cada uno de nosotros desde el interior y nos insta a abrirnos al desamparo del mundo actual: oración, sensibilización, presencia y acción lo demuestran según los carismas propios de las personas y comunidades. Los tres ejemplos presentados por las Benedictinas hablan por sí solos: el enorme vertedero de Manila, “Smokey Mountain”, el camino de esclavos de OUIDAH en Benin y un punto de control para ir hacia Palestina.

No cabe duda que las mutaciones y los cambios aumentan con rapidez en el mundo, transformando nuestras economías y nuestras sociedades. También nuestras comunidades monásticas están profundamente afectadas por las guerras, los conflictos, las crisis económicas (África central, Siria, Medio Oriente, carteles en América Latina proveyendo drogas, dinero, corrupción, etc.). Hoy día, la fluidez de las realidades económicas y sociales invita a la creatividad, al respeto por los valores humanos y el apoyo hacia los más pobres.

En un profundo respeto por la autonomía propia de cada comunidad, se impone la necesidad de promover nuestras solidaridades de manera creativa y nueva. Esta constatación se presenta en este número desde diferentes ángulos en relación al concepto de autonomía, la precariedad de la vida monástica de hoy, el sentido de la comunidad, la formación organizada en Nigeria, noticias divergentes sobre los Cistercienses de la “Común Observancia” en Vietnam, de lo que se vive en Perú, en Bouaké en Costa de Marfil y más recientemente en Francia y Bélgica en el recorrido “itinerario” de “Ananie” para los formadores de los monasterios francófonos. La historia de Occidente es ilustrativa y es importante recordar la creación del concepto de “orden” y de las reformas como las de san Benito de Aniane, Cluny y Citeaux. Tres grandes aportes se refieren a lo que se ha vivido durante el último Congreso de Abades en el seno de la Confederación Benedictina, la familia cisterciense «una comunidad de comunidades» y la Comunión Internacional de Benedictinas ya señalada.

Damos gracias a Dios por estas múltiples redes de formación y de vida que se siguen desarrollando sobre nuestra tierra en el espíritu de las primeras comunidades cristianas donde la koinonia surgía de Cristo resucitado bajo la acción del Espíritu Santo.

[1] Ver los Boletines 101 y 102.

Utilisateurs connectés

Hay 71 invitados y ningún miembro en línea