Padre Jean-Pierre Longeat, osb
Presidente de la AIM

Entrevista con el P Marck Butlin

Monje de Ampleforth y miembro del Equipo Internacional

 

JPLongeatMButlinPadre Mark, hace 34 años que trabaja para la AIM, ¿puede contarnos su vasta experiencia? ¿qué ha sido lo más importante para usted?

Creo que lo más importante ha sido crear vínculos en el corazón de cada comunidad y entre las comunidades, para formar fraternidad, compartiendo lo más posible lo concreto de la vida de los grupos.

¿Cuáles son las regiones que visita habitualmente?

África del sur, Nigeria, Angola, India, Sri Lanka, Sudáfrica, Filipinas, Japón, Indonesia, Etiopía, Vietnam.

¿Qué piensa del documento el “Espejo” producido por el Equipo Internacional?

El propósito de este documento es ayudar a nuestros hermanos y hermanas a reflexionar profundamente sobre sus vidas, dando signos indicadores para ayudarles a encontrar su camino. Hay tantos problemas y también éxitos en las comunidades. Podemos vivir una rutina sin reflexionar sobre el propósito de todo lo que hacemos y vivimos. La rutina a menudo puede acostumbrarnos a vivir en piloto automático. Hay países, por ejemplo, donde hay un énfasis en el trabajo pastoral y misionero y donde la vida monástica no es suficientemente considerada por sí misma. La transmisión sobre el sentido de nuestra vida es a menudo bastante débil.

¿Ha utilizado ya el espejo? ¿cómo le resultó?

Tuve la oportunidad de usarlo en una reunión de la Federación Benedictina Indo Sri-Lanka en la India. Mi contribución se basó en los siete puntos del “Espejo” ‘sin demasiada discusión. Todo el mundo estaba interesado. El ISBF reúne sobre todo a los superiores y formadores de muchas comunidades de la India y Sri Lanka y muchos de ellos estaban conscientes que el documento permite un trabajo de profundización sobre puntos importantes de la vida monástica de hoy.

¿Qué consejo de uso daría?

Deberían desarrollarse preguntas que se planteen en cada contexto, por ejemplo, sobre la vida comunitaria.

¿Qué tipo de preocupaciones existen en una cultura determinada con sus propias características?

Es importante reflexionar sobre los obstáculos y los soportes necesarios en cada contexto.

El texto es bastante general, ¿cómo adaptarlo a las diferentes circunstancias?

Quien presenta el texto debe ser capaz de interpretar los datos de este documento en el contexto en que vive la comunidad. Se trata de darle vida al texto, de articularlo con las realidades del momento y del lugar. No es suficiente abordar este texto al pie de la letra. Como otros textos de la tradición monástica, desde los Padres del Desierto hasta nuestros días, la interpretación es necesaria para transmitir la herencia en universos concretos siempre específicos. El “Espejo” es un instrumento que depende en gran medida de la persona que lo utiliza y que ayuda a una comunidad a usarlo.

¿Qué futuro ve para la vida monástica hoy? ¿En qué formas?

Depende siempre del Espíritu Santo. La vida monástica es una dimensión esencial de la vida de la Iglesia, junto con otras propuestas igualmente importantes para dar verdadero testimonio de la experiencia eclesial al servicio del anuncio del Reino. Como dice el papa Francisco, las tradiciones de la vida religiosa son un recordatorio evangélico de la vida de la Iglesia. Benedicto XVI decía a propósito de san Juan Climacus: “Presenta en mayúsculas lo que el mundo vive en minúsculas”. El futuro depende de la manera en que se inserte la vida monástica en la vida de la Iglesia, en el corazón de nuestras sociedades, en contacto con personas concretas en comunión unas con otras y no sólo con ideas. También es importante, en este sentido, el tema de la apertura a la acogida.

En todo lo que ha vivido en la AIM durante tantos años, ¿qué es lo que más le ha marcado?

Zambales1992Me produce un poco de incomodidad la pregunta. Respondo de la misma manera que cuando me preguntan cuál es la pieza musical que más me gusta. Todas las músicas tienen su encanto; algunas me gustan más que otras, pero me cuesta mucho elegir. Sin embargo, puedo decir que lo que más me ha marcado son los encuentros con personas y comunidades.

Por otra parte, personalmente, desde el comienzo de mi vida monástica, he tenido la suerte de encontrarme con grandes testigos que me han transmitido su experiencia de monjes: ha sido para mí la mejor enseñanza. Pienso en Basil Hume, Denis Huerre, Antoine Bloom, Bernard de Soos. Personas muy humanas y bastante únicas. He conocido también monjas que han sido grandes testigos para mí, tengo en el corazón comunidades de monjas y hermanas que me han marcado mucho.

En cuanto al arraigo en la cultura local, pienso en el ejemplo de Etiopía. Las comunidades cistercienses de este país conjugan una buena comprensión de la vida monástica con un profundo diálogo con su cultura. Esa disposición pertenece a la naturaleza de la Iglesia. La cuestión de la edad de los miembros de nuestras comunidades es menos importante de lo que se dice. No es obligatorio tener muchos jóvenes. En Kurisumala, en la India hay personas maduras y es una muy buena comunidad. Hay cada vez más vocaciones en personas maduras.

Una reflexión de un obispo siro-malabar que me impresionó mucho durante una de mis visitas a la India: “Hay que conocer su fundamento cristiano para responder a su vocación monástica”. Incluso antes de convertirse en monje es importante tener la capacidad de encajar en un estilo de vida cristiano; de lo contrario, la vida monástica corre el riesgo de convertirse en algo sin raíces y no sostenerse en el tiempo por un testimonio apropiado.