Hermana Verónica Mc Dougall, OSB
Sydney, Australia


Compartir la lectio divina
con las familias y los pobres

 

GoodSamLogoLa congregación del Buen Samaritano de la Orden de San Benito (Sisters of the Good Samaritan of the Order of St. Benedict) fue fundada en 1857 en Australia por el arzobispo John Bede Polding OSB. La práctica diaria de la lectio divina y la Liturgia de las Horas nos estimula a vivir con pasión y buscar la justicia para los que están en los márgenes de nuestra sociedad. Con estos antecedentes, me gustaría ilustrar algunos caminos prácticos de lectio divina compartida con personas que viven en diversas situaciones. Esta práctica ayuda a dichas personas y a nosotras mismas a profundizar en la relación con Dios.

Las hermanas de la comunidad de Abaokoro en Tarawa del Norte, Kiribati, van al pueblo todos los miércoles por la tarde para la lectio divina compartida con los niños, los padres, las familias y los ancianos. Toda la gente se reúne en el lugar de encuentro de Maneaba.

La hermana Juniko de Temaiku, Tarawa del Sur, Kiribati, acompaña cada semana a un grupo de lectio divina con las oblatas estudiantes del Instituto Pastoral de Kiribati (KPI). Las jóvenes que buscan vida religiosa se reúnen con ella después de sus clases los martes. Sentadas en el exterior, en círculo, escuchan y meditan con el Evangelio del domingo. Después de releer el texto, rezan con las palabras que tocaron sus corazones y vidas. A veces Juniko habla primero y luego invita a hablar a las chicas. No todas hablan, pero todas escuchan... Este tiempo de compartir termina con un canto a la Virgen María y una breve oración.

Las estudiantes que participan en los cursos del Instituto Pastoral de Kiribati vienen de las islas de coral que forman la República de Kiribati. La gente de estas islas depende de los productos básicos para su sustento. Los recursos son muy limitados. Por ejemplo, la disponibilidad de agua potable depende de los niveles de sal asociados a los cambios del clima. La gente depende realmente de regiones vecinas como Australia, Nueva Zelanda y las Islas Fiji.

Hermanas australianas vinieron a Nagasaki, Japón, en 1948 para ofrecer su ayuda después de los desastres de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en Nara, nuestras hermanas dan clases de Escritura en la comunidad y en las parroquias. Estos cursos incluyen un período de introducción a la lectio divina. Algunas hermanas japonesas desarrollan su ministerio entre las víctimas del terremoto de Fukushima. La hermana Haruki Morikawa, que trabaja en este campo, afirma:

“Animo una sesión de lectio todos los domingos, con cristianos y no cristianos. Los participantes están deseosos de orar con el Evangelio. Cuando comparten el texto del Evangelio, reconocen sus experiencias traumáticas y sus penas. Su esperanza es ser sanados entre nosotras en la comunidad”. Cada noche, los voluntarios oran alrededor de la Palabra. “Estamos abrumados por el miedo, la preocupación y la desesperación. Sentimos que nuestra esperanza solo puede venir de Dios”.

Las comunidades del Buen Samaritano en Bacolod tienen un ministerio con personas que viven de okupas y en prisiones. La hermana Leonie Duenas acompaña a niños de la guardería de la Congregación, de cuatro a cinco años, para introducirlos en la lectio divina, en preparación para la misa del domingo. Escuchan el pasaje del Evangelio en su propio idioma. Quienes lo desean comparten una palabra o frase que han escuchado y que tiene sentido para ellos.

La Hermana Anne Dixon desarrolla un servicio entre las presas de Bacolod.

“En la prisión, tengo un momento de lectio con mas de unas treinta mujeres, todos los viernes por la tarde. Se lee el Evangelio del domingo siguiente tres veces, con tres lectoras diferentes. Después de la tercera lectura, algunas comparten una palabra, una oración. Sigue un momento de silencio y luego algunas comparten sus pensamientos sobre esta palabra, esta frase. Siempre terminamos con un canto alegre y algunas veces bailamos, la mayoría de las veces por su propia iniciativa, ¡a veces me sale a mí! Es como si necesitaran esta luz después de compartir tan profundamente”.

Anne comenzó a estructurar esta práctica después de dos años de compartir informalmente las Escrituras, durante el cual las mujeres pudieron comenzar a sentirse cómodas con ella y entre ellas. Estas mujeres hablan en su dialecto porque “si quieren compartir desde su corazón, su corazón está en su propio dialecto”. Para Anne es una experiencia increíble: “Muchas lloran durante el compartir. Es muy conmovedor porque siempre parten de experiencias vividas, especialmente los crímenes de los que son acusadas, sus familias y su experiencia en prisión. Cada una de ellas puede identificarse con los testimonios de otras; así que no es solo compartir con la que llora, es un momento de relación que ayuda a estas treinta y tantas mujeres, que viven juntas en un espacio reducido, a afrontar su dura realidad”. Durante mucho tiempo no han tenido la oportunidad de pensar en el amor con el que Dios las ama y llega el momento en que pueden salir de su dolor. El fruto de una práctica continua de la lectio divina les permite experimentar el amor incondicional de Dios hacia ellas, independientemente de lo que se les acusa. Si Anne no es capaz de llegar un viernes, las mujeres siempre tienen ese momento de lectio sin ella. Una prueba más para Anne de cuánto aprecian este momento particular.

Todos los miércoles, más de 20 mujeres de asentamientos ilegales asisten a las sesiones de la congregación del Buen Samaritano en el Centro de Outreach con la hermana Grace Marcelo y Anne. Hay diferentes formas de oración y entre ellas, la lectio divina. Con el tiempo, las mujeres se sienten más cómodas al compartir una palabra o una oración. Sin embargo, siguen vacilantes en las reflexiones. Muchas no tienen lenguaje para hacerlo, incluso en su dialecto. Continúan creciendo en confianza. Quizás se puedan introducir otras formas de compartir reflexiones, como el arte, por ejemplo.

En lo que a mí respecta, la enseñanza de los seminaristas y las jóvenes en formación inicial para la vida religiosa suponía ofrecerles una variedad de experiencias de oración. La lectio divina es sustancial y en su presentación echamos mano de una gran creatividad. La lectio personal y en grupo suponen una invitación a profundizar en la Palabra y crecer en relación con Dios. Exploramos con detalle los salmos y los evangelios; se crearon mandalas y salmos más personales según el modelo de los cuatro pasos de lectio, meditatio, oratio y contemplatio. Otra forma de lectio y meditatio fue la de aprender de memoria versículos de los salmos, como aconseja san Benito. De este modo, las palabras se vuelven parte de uno mismo.

Ahora vivo en Sydney, ejerzo mi ministerio con los solicitantes de asilo y refugiados de diferentes países. Enseño inglés a adultos y superviso a niños: a veces escucho sus historias. Junto a palabras como “problema”, “sufrimiento”, “privación”, “distancia de la familia y la cultura”, escucho palabras de esperanza, resistencia, coraje, inspiración y el deseo de convertirse en miembros activos de nuestra sociedad.

En la actualidad, busco la forma en la que la lectio divina podría ayudar a los refugiados a sanar sus traumas. Pienso en la comunidad católica de Sudán del Sur con la que estoy conectada a través de este ministerio. Un grupo de mujeres se reúnen ya para estudiar la Biblia y me gustaría darles una experiencia diferente de lectura de las Escrituras. Se identifican con historias bíblicas del Éxodo, del Exilio y la huida a Egipto. La asistente pastoral de la comunidad sugirió que parábolas como la del Hijo pródigo y la del Buen samaritano podrían ayudarles a iluminar algunas situaciones de su presente. Mateo 25, 31-46 destaca algunos valores culturales y espirituales para los sudaneses. Siento que el libro de los Salmos y el Libro de la Consolación (Isaías 51-56) contienen una gran cantidad de sabiduría y perspicacia a nivel emocional para reflejar la situación de estas mujeres. Los sentimientos expresados en los salmos de lamentación, como la ira, la soledad o la desolación, se pueden reconocer hoy en la vida de algunas personas, especialmente las que sufren persecución por variadas razones. El salmo 139 habla del amor íntimo de Dios y hace que cada persona sea consciente de su valor. Las promesas de Dios para la restauración y renovación de una nueva vida traen esperanza y alientan a confiar en el Dios de amor como se expresa en el libro de la Consolación.

Como la hermana Anne en Filipinas, yo quisiera aumentar la confianza con el grupo que llega a clase de Biblia y luego se introduce en la lectio divina. Es importante que aprenda con este grupo de mujeres y adapte la práctica tradicional de la lectio divina benedictina de manera que se integre mejor en su cultura, su fe y sus tradiciones.

La lectio Divina es una práctica antigua que sigue siendo relevante para el mundo de hoy. Es adaptable y flexible, de tal manera que nos ofrece a los discípulos de san Benito grandes posibilidades para hacer una muy útil contribución a la búsqueda de Dios en un mundo lleno de complejidades y paradojas.