EDITORIAL

Padre Jean-Pierre Longeat, OSB,
Presidente de la AIM

 

JPLongeatEl Consejo de la AIM se reunió en noviembre de 2015 en la abadía de Fischingen, Suiza. Fue una oportunidad para la AIM de rendir homenaje al padre Leo Müller, anterior prior del monasterio y por muchos años miembro del Consejo de la AIM e interesado siempre en nuestros asuntos. Recibimos una calurosa acogida y pudimos ser testigos del estimulante testimonio de la comunidad. El actual padre prior D. Gregor Brazerol, reemplaza al padre Leo en el Consejo. La comunidad constituye un ejemplo interesante de la vida monástica en Europa, un buen reflejo para el tema principal de este número, acerca de los monasterios y su gestión.

La comunidad fue fundada en 1138 a fin de ofrecer refugio a los peregrinos en su ruta hacia la abadía de Einsiedeln. A inicios del siglo XIII llegó a ser un gran monasterio, pero en el siglo XVI sólo cinco monjes permanecían en él, que se unieron a la reforma protestante. La Abadía fue refundada en el siglo XVII y floreció hasta que fue disuelta por el gobierno en 1848. En 1973 se abolió el artículo de la Constitución suiza que prohibía la fundación de nuevas casas de religiosos o la refundación de las antiguas. Los benedictinos regresaron a Fischingen, enviados por la abadía de Einsiedeln, abriendo allí un priorato, donde la iglesia de la abadía continúa como iglesia parroquial. Fischingen pertenece a la Congregación Suiza.

Desde 1973, la comunidad se ha mantenido reducida, una decena de monjes. Alquilan parte del antiguo monasterio, que fue transformado en un encantador hotel para huéspedes y seminarios de todo tipo, no sólo religiosos. La comunidad pone a disposición el Oficio Divino y tiene a su cargo la parroquia. Tuvimos la oportunidad de tomar parte en la Eucaristía dominical, que reunió a los amigos del monasterio y sus familias, una notable celebración. No hay duda de las influencias espirituales de la comunidad y fue inspirador ver un grupo tan activo, pese a su reducido número, viviendo una vida muy sencilla. Hay que decir que el entorno que enmarca su vida es muy bello y atractivo.

El foco de esta edición del boletín es la gestión de los monasterios, incluida la dimensión financiera. La gestión de un monasterio es, por supuesto, clave para toda la vida de la comunidad en su conjunto, ya sea nueva o antigua. Depende de la historia del grupo y de las personalidades involucradas. Sea cual sea el contexto, la supervivencia de una comunidad consiste en lograr un buen equilibrio entre una sana autonomía y una adecuada solidaridad. Esto requiere una sólida formación de todos los miembros de la comunidad y la adquisición de habilidades en todas las áreas necesarias para evitar la dependencia de la caridad de los demás, como resultado de la incompetencia. Por supuesto que el intercambio entre comunidades más ricas y otras más pobres es siempre necesario, y es parte del ideal cristiano, pero no debe convertirse en una excusa para la falta de cuidado y la despreocupación en relación con la gestión del monasterio.

Sin embargo, ¿qué es exactamente esta competencia? Sin duda, la sociedad moderna proporciona herramientas de gestión, y es importante conocerlas; pueden ser de gran ayuda. Pero igualmente es importante aprovechar los recursos espirituales, especialmente aquellos que san Benito ofrece en su Regla, y utilizarlos como directrices para la gestión global de las comunidades. En estos tiempos es importante desarrollar módulos de formación práctica, basados sobre estos cimientos y sobre las contribuciones de nuestras diversas culturas en el ámbito de la gestión humana, estructural y económica. Cuando se visitan los monasterios, o simplemente se reciben noticias de ellos, uno se encuentra con muchos problemas que parecen sin solución, ya sea en el ámbito del ejercicio de la autoridad o de la relación de obediencia, vida comunitaria, dinero o castidad. Puede incluso ocurrir en los aspectos más comunes de la vida ordinaria, en el corazón de la liturgia, o en la relación con los huéspedes, con la Iglesia o con la población local.

En este número del boletín, por lo tanto, ofrecemos una relectura de san Benito, como un trabajo de fondo que atañe a todas las dimensiones de la vida, permitiendo así un sano acercamiento a la gestión de las personas y las comunidades. El padre Ezéchiel Agaté de Agbang, Togo, nos entrega una lista de elementos que le parecen importantes para la gestión de las comunidades, haciéndose eco de las conclusiones de su maestría sobre este tema en Lille, Francia. El padre Peter Eghwrudjakpor de Ewuishan nigeriano entrega el testimonio de su propio monasterio, que nos sirve de ejemplo en materia de autonomía y solidaridad. La Madre Adelaida Ygrubay, de la Congregación Tutzing en Filipinas, presenta la compleja gestión de las comunidades en ese país, del cual está a cargo. En un contexto completamente diferente, la Madre Pascale Barreau, abadesa de Chantelle en Francia, describe la extraordinaria historia de la empresa de cosméticos a cargo de dicha comunidad y sus implicancias para la organización de la vida del monasterio.

Además, como un diálogo con diferentes sectores de nuestra sociedad, dos especialistas en gestión nos presentan sus experiencias con monasterios. Las noticias monásticas reúnen muchas experiencias de formación, en particular las que reciben los formadores de habla francesa y de habla inglesa, y también la oferta de la abadía de St. John´s Collegeville y varios testimonio de las sesiones de la IFHIM en Quebec. También se rinde cuenta de la Conferencia de la CIB celebrada en Francia en septiembre de 2015. Por último, algunas reflexiones sobre un viaje a los monasterios de los EE.UU por los Padres Jean-Pierre Longeat y Mark Butlin en el nombre de la AIM, permiten dar una impresión muy concreta del estado de las comunidades en varios lugares.

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