ABADÍA DE CRISTO REY, EL SIAMBON

      El Monasterio de Cristo Rey fue fundado por la Abadía de Niño Dios de Victoria (Entre Ríos, Argentina) el 7 de Abril de 1956 en El Siambón, verde y fértil valle de la zona montañosa de Tucumán, generosamente regado por las abundantes lluvias del verano.

      A 60 Kms. de la ciudad de S. Miguel de Tucumán, con 30 kms. de camino de tierra, el aislamiento en que se encontraba El Siambón en aquel entonces, le belleza del lugar y la sencillez de sus habitantes diseminados por valles y montañas, lo hacían lugar ideal para la vida simple de oración y  trabajo de aquel grupo de jóvenes monjes que iniciaban con optimismo y entusiasta ilusión la vida monástica en el Noroeste argentino.

      La Abadía fundadora gozaba en ese entonces de una vigorosa vitalidad con una comunidad de más  de ochenta monjes. Por ello, ante múltiples pedidos de fundación, se pensó que era el momento de escuchar la voz de Dios que invitaba a "enjambrar". Después de estudiar las diversas propuestas se optó por Tucumán  accediendo al pedido del entonces Obispo, Mons. Juan Carlos Aramburu. La familia Cossio-Paz Posse ofrecía generosamente en el valle de El Siambón una cantidad de hectáreas más que suficientes para una fundación.

      Estudiada la propuesta a través de un abundante intercambio epistolar y después de varias visitas al lugar, en diálogo personal con el Obispo y con los donantes se decidió emprender la fundación y ya en febrero de 1955 llegó el primer grupo de cuatro monjes para comenzar las obras de la construcción del Monasterio. En Abril de 1956 ya se tenía lo mínimo indispensable para la llegada de la totalidad de la comunidad fundadora: 16 monjes, incluidos los cuatro primeros, más un monje que quedó demorado varios meses en un hospital a raíz de la complicación de una intervención quirúrgica que lo puso al borde de la muerte.

      La vida de la naciente comunidad se desarrolló en medio de numerosas privaciones y estrecheces, matizando la vivencia de los valores esenciales de la vida monástica con la construcción del monasterio, los trabajos del campo y los estudios de los jóvenes profesos, estudiantes de teología.

      Al cabo de cuatro años, afianzada ya la comunidad y terminado lo esencial de la construcción de la estructura edilicia, se concedió la autonomía erigiéndose el Monasterio en Priorato independiente, el 11 de Julio de 1960.

      Estos fueron los inicios a los que seguirían luego largos años de fascinantes y muchas veces dolorosas búsquedas atravesando sombras y luces, errores y aciertos, pecado y gracia, en los que, más allá de la fragilidad humana, prevaleció siempre la fidelidad de Dios que nunca abandona lo que ha nacido de su corazón de Padre: Misterio de amor, incomprensible para el frío análisis de quienes escriben la historia desde teorías asépticas como si el pecado nunca los hubiese rozado, olvidando que la Historia de Salvación es Historia de pecado y de misericordia, de flaqueza y de gracia!