MONASTERIO DE LA ASUNCIÓN (RENGO)

El  Monasterio de la Asunción de Santa María Virgen, se fundó el día 8 de abril del año 1983, viernes de la semana de Pascua, en Rengo, Chile.

Nacía del milenario Monasterio de San Pelayo de Oviedo, España, debido principalmente  -después del querer de Dios-  a la perseverante insistencia del entonces Abad del Monasterio de la Santísima Trinidad de Las Condes, Dom Eduardo Lagos, ante la Madre Amparo Moro, Abadesa de San Pelayo. Al Rvdmo. Padre Abad se unió enseguida la petición en firme del Obispo de Rancagua, Mons. Alejandro Durán.

A la fundación llegaron  siete monjas de votos solemnes.  El recibimiento por parte de la Iglesia local tanto sacerdotes como religiosas y  de todo el pueblo superó lo previsible, y así seguimos experimentando su acogida hasta el día de hoy. También nos vimos muy acompañadas por monjes y monjas del Cono Sur. 
El Monasterio se asienta  en una hermosa casa colonial, llena de historia patria y religiosa, restaurada para la fundación. Poco a poco se iría completando el refectorio, cocina, noviciado, hospedería... También se acomodó una casa ya existente en el parque de entrada del Monasterio, para recibir grupos durante el día.

Las vocaciones surgieron desde el momento en que se gestaba la fundación, y hoy, (noviembre de 2002) junto a las cinco fundadoras que permanecen, forman la Comunidad seis profesas solemnes, cuatro de votos temporales y tres novicias, todas chilenas.

Pero también el sufrimiento se hizo presente desde los comienzos, con la enfermedad irreversible del P. Abad Eduardo Lagos, de nuestro Obispo, Mons. Durán, y de Madre Amparo Abadesa fundadora que fallecía la primera el 28 de mayo de 1988. Los tres eran los pilares  que el Señor había escogido para llevar a cabo esta fundación, y que, sin duda, siguen sosteniendo nuestro edificio espiritual.

El 28 de mayo de 1990, coincidiendo con el segundo aniversario de la muerte de nuestra Abadesa fundadora, vivimos el gozo de la Dedicaciòn de la Iglesia y del Altar.
El 8 de septiembre de 1992 se  erigió el Monasterio en Priorato Conventual.

Desde los primeros días de la fundación se nos concedió formar parte de SURCO; y desde la erección en Priorato Conventual  estamos asociadas a la Congregación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur.

La solicitud por el Oficio Divino y el Trabajo, junto con el cuidado por la Lectio y la Formación, tanto de las jóvenes  como de todas las monjas, fue constante a través de estos 19 años, así como el cultivo de la relación fraterna tanto en reuniones comunitarias como en el quehacer diario.

El trabajo se basa en un taller de ornamentos que se mantiene desde el principio, el taller de arte y artesanía religiosa, y  venta de productos del Monasterio: miel, almendras, nueces, y recientemente galletas y cocadas.

Para hacer realidad, en la medida de lo posible, lo que nos pide San Benito de acoger a pobres y peregrinos, en nuestro caso temporeros, tomamos contacto con el Hogar de Cristo y se abrió una Hospedería donde pueden alojarse y recibir la atención necesaria, a través de una Asistente Social.

Damos gracias al Señor, que nos llamó y nos va haciendo capaces...     U.I.O.G.D.