ABADÍA DEL NIÑO DIOS

NUESTRA CENTENARIA HISTORIA

      La Abadía del Niño Dios fue fundada el 30 de agosto de 1899  por la Abadía de Belloc, Francia, y es el primer monasterio benedictino de Hispanoamérica. Es elevado a Priorato conventual el 27 de febrero de 1903 y es erigido en Abadía el 12 de febrero de 1929.

      Su primer Abad fue el Rmo. P. Salvador Laborde, francés, quien llegara en 1903 junto al entonces maestro de novicios, P. Ignacio Gracy, luego Prior de Niño Dios y futuro Abad de Belloc.

      Entre las actividades desarrolladas por la Comunidad a lo largo de todos estos años debemos mencionar la atención pastoral de la  ciudad y de todo el departamento de Victoria,  desde 1899 hasta 1988, año en que la entregamos al Obispo de la diócesis de Gualeguaychú. La Parroquia, cuya patrona es Nuestra Señora de Aránzazu, cuenta, además, con una amplia zona rural e islas, con numerosas capillas y centros religiosos, exclusivamente atendidos en esos años por los monjes sacerdotes de la Comunidad que llevaban una vida comunitaria y monástica adaptada a la situación.

      La actividad sacerdotal y misionera no se limitó al departamento de Victoria ni a la provincia de Entre Ríos, sino que nuestros padres llevaron a cabo una profunda tarea evangelizadora en varios lugares del país. En algunos de ellos permanecieron varios años: en Corrientes atendieron el Santuario de Nuestra Señora de Itatí por espacio de 17 años (desde 1904 hasta 1921); en Azul, provincia de Buenos Aires, tuvieron a su cargo un asilo, una capilla y un colegio (desde 1921 hasta 1934); y en Larramendy, de la misma provincia bonaerense, atendieron una escuela y una capilla de campo (1917-1924).
      Otra de las actividades que dejaron una profunda impronta cristiana y “benedictina” fue el Colegio Agrícola-Industrial, transformado luego en Colegio Comercial, que funcionó en un sector del Monasterio desde 1901 hasta 1953. Asimismo influyó enormemente la revista El Mensajero de las Animas,  fundada y dirigida por los monjes (1921-1984).
      La Comunidad contó desde 1909 con el “Oblatado”, donde se formaban los niños y adolescentes que luego serían monjes. Esta institución fue de capital importancia para la provisión de las vocaciones argentinas. El primer oblato, José Sixto Germaniez, será el primer monje argentino y el tercer Abad en 1958, sucediendo al Abad Lorenzo Balerdi.
      Se desarrollaron diversos tipos de trabajos manuales, entre los que destacan la producción agropecuaria y la explotación apícola. Todas estas tareas eran atendidas por los monjes.

      En 1949 la Abadía celebra sus cincuenta años de vida. Es en esa época en la que se alcanza el máximo número de miembros: 25 hermanos “conversos”; 53 monjes “coristas” (sacerdotes); 20 entre novicios y profesos simples, además de todos los niños y jóvenes que se preparaban en nuestro Oblatado.

      En su largo y fecundo caminar por la historia, la Abadía hizo las siguientes fundaciones: la Abadía de Cristo Rey en El Siambón, Tucumán (Argentina), en 1956; el Priorato simple de La Pascua en Canelones (Uruguay), en 1976. Y en 1982 asume como Priorato simple al Monasterio de San Benito de Llíu-Llíu, de Limache (Chile).

      El 29 de agosto de 1998 se dedicó la nueva Iglesia abacial. Es de estilo neo-románico, muy luminosa, precisamente para que pueda percibirse el correr de la luz a lo largo del día y manifestar así su simbolismo en relación a la celebración de la Liturgia de las Horas. Está dedicada al Misterio del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Con esta celebración hemos dado apertura al año Jubilar del Centenario de nuestra fundación (30 de agosto de 1999), a lo largo del cual recordamos con varios actos esta efeméride tan significativa en la historia monástica de Argentina y de toda Hispanoamérica, acompañados por una innumerable cantidad de gente.

      En la actualidad (2002) la Comunidad se compone de 25 monjes y su Abad es el P. Carlos Martín Oberti (5º Abad) quien sucede en 1997 al Abad Eduardo Ghiotto (4º Abad).

      Entre las actividades que hoy se desarrollan en la Abadía debemos destacar la atención de una amplia hospedería con capacidad para 80 personas y la elaboración de diversos productos artesanales como el famoso licor Monacal. La actividad agropecuaria y la explotación apícola siguen siendo fuentes de sostenimiento para el Monasterio. Además la Comunidad tiene el Instituto Kennedy en la ciudad de Victoria destinado a la enseñanza primaria y secundaria, y el Instituto Superior del Profesorado San Benito, de nivel terciario, que brinda formación docente y profesional y  que funciona en la misma Abadía..